«Pistas» de la Santa Sede a las parroquias para vivir el Año Eucarístico
Según «Año de la Eucaristía:
sugerencias y propuestas»
CIUDAD DEL VATICANO, jueves, 14 octubre 2004 (ZENIT.org).-
Los consejos a las parroquias constituye uno de los apartados más amplios del
documento publicado este jueves por la Santa Sede con el título «Año de la
Eucaristía: sugerencias y propuestas».
El texto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los
Sacramentos las invita ante todo a «acoger la invitación del Santo Padre a hacer
todo lo posible, durante este año, para dar a la Eucaristía dominical el puesto
central que le corresponde en la parroquia, adecuadamente llamada "comunidad
eucarística"».
Publicamos la traducción textual de las «pistas» que ofrece a las parroquias el
documento publicado por el organismo vaticano cuyo prefecto es el cardenal
Francis Arinze.
--Donde hace falta, reordenar o dar una colocación estable a los lugares de la
celebración (altar, ambón, presbiterio) y a la custodia de la Eucaristía
(tabernáculo, capilla de la adoración); dotarse de los libros litúrgicos;
atender a la verdad y belleza de los signos (ornamentos, vasos sagrados,
ornamentación).
--Incremento o constitución del grupo litúrgico parroquial. Atención a los
ministros instituidos y a los ministros extraordinarios de la Santa Comunión, de
los acólitos [monaguillos, ndr.], de la «schola cantorum», etc..
--Dedicar particular atención al canto litúrgico, teniendo en cuenta
indicaciones ofrecidas en el reciente Quirógrafo de Juan Pablo II sobre la
música sacra.
--Programar en períodos del año --tiempo pascual, cuaresma-- encuentros
formativos específicos sobre la Eucaristía en la vida de la Iglesia y del
cristiano; ocasión particularmente propicia para adultos y muchachos es el
tiempo de preparación a la Primera Comunión.
--Retomar y dar a conocer la «Institutio generalis» del Misal Romano (Cf. «Mane
nobiscum Domine», 17) y los ««Praenotanda» del Leccionario de la Misa; el «De
sacra communione et de cultu mysterii eucharistici extra Missam»; la reciente
encíclica «Ecclesia de Eucharistia» y la instrucción que la siguió «Redemptionis
Sacramentum».
--Educar en la manera en que se está en la iglesia: en qué es lo que hay que
hacer cuando se entra en la iglesia; genuflexión o reverencia profunda ante el
Santísimo Sacramento; clima de recogimiento, indicaciones para ayudar a la
participación interior durante la misa, especialmente en ciertos momentos
(tiempos de silencio, oración personal después de la comunión) y para educar en
la participación exterior (la manera de aclamar o pronunciar comunitariamente
las partes comunes). Para la comuión bajo las dos especies hay que atenerse a
las disposiciones vigentes (Cf.. SC, 55; IGMR, 281-287; «Redemptionis
Sacramentum», 100-107).
--Celebrar convenientemente el aniversario de la consagración de la propia
iglesia.
--Redescubrir la «propia» iglesia parroquial, conociendo el sentido de lo que se
ve habitualmente en ella: lectura guiada del altar, del ambón, tabernáculo,
iconografía, vidrieras, portal, etc. Lo visible de la iglesia favorece la
contemplación de lo Invisible.
--Promover --ofreciendo también modalidades prácticas-- el culto eucarístico y
la oración personal y comunitaria ante el Santísimo (Cf. «Mane nobiscum Domine»,
18): visita, adoración del Santísimo y bendición eucarística, Cuarenta Horas,
procesiones eucarísticas. Valorar de manera conveniente, tras la Misa en la Cena
del Señor del Jueves Santo, el momento de adoración eucarística (Cf. «Directorio
de piedad popular», 141).
--Proponer en circunstancias particulares iniciativas específicas (adoraciones
nocturnas).
--Verificar la regularidad y la dignidad de la manera en que se lleva la
comunión a los enfermos.
--Dar a conocer la enseñanza de la Iglesia sobre el Viático.
--Acompañar la vida espiritual de quien, encontrándose en situaciones
irregulares y participando en la santa misa, no puede recibir la comunión
eucarística.
ZS04101404