La archidiócesis de Madrid mejora el tratamiento en las exequias a difuntos y familiares
La primera propuesta es que se le facilite "una información completa" a los familiares
Agencia "Veritas", Madrid, 16/12/2004
En el último Consejo
Presbiteral de la archidiócesis de Madrid, el delegado diocesano de Pastoral de
la Salud, Jesús Conde, presentó una serie de propuestas pastorales para el
tratamiento en las exequias, a los difuntos y a los familiares, "para que el
desarrollo de la celebración no quede desvirtuada".
Algunas de estas propuestas son que desde el primer momento en que la familia
notifica el fallecimiento de uno de sus miembros y expresa el deseo de una
atención cristiana, se le debe facilitar una información completa sobre el
posible desarrollo de las exequias.
Además, a través de las empresas funerarias se debe informar a la parroquia del
lugar en que se encuentra ubicado el domicilio último del difunto, del lugar
donde está ubicado el cadáver y el momento de inhumación o cremación.
El párroco se pondrá en comunicación lo antes posible con la familia para
expresar "su pesar, cercanía y disponibilidad a celebrar lo más completas
posibles las celebraciones exequiales".
Otra mejora es que "el párroco o un sacerdote de la parroquia, pondrá en marcha
a la comunidad parroquial para que se haga presente en los distintos momentos de
la celebración, puedan acompañar a la familia del difunto y dirigir as distintas
oraciones".
A corto plazo, se pide que se intente que "las Iglesias parroquiales estén
disponibles para que se pueda celebrar en ellas la Misa Exequial antes del
entierro" y que "las capillas de los Tanatorios y Cementerios también deberán
acondicionarse para celebrarla".
También se pide que en las parroquias se habilite algún lugar adecuado para que
pueda colocarse el cadáver de la persona que haya frecuentado la parroquia, a la
espera de ser inhumado. Se quiere así que la parroquia sea también en este
último momento su “casa” cristiana.
Se editarán, a su vez, "instrumentos sencillos y prácticos para que los miembros
del pueblo de Dios puedan dirigir y realizar oraciones mientras que se vela al
cadáver, y en el momento de darle sepultura, cuando no haya sacerdote".
El delegado Diocesano de Pastoral de la Salud propuso también la necesidad de
“hacer catequesis claras y completas sobre el sentido cristiano de la muerte y
la naturaleza y desarrollo de las exequias” para que se pueda participar en su
desarrollo.
Finalmente pidió que la diócesis de Madrid promulgue un "Directorio de Exequias"
que recoja las iniciativas pastorales y litúrgicas necesarias para la renovación
del acompañamiento cristiano de la Iglesia al difunto recién fallecido y a sus
allegados.
En el informe que presentó Jesús Conde se recuerda también que "la celebración
de las exequias puede ser una ocasión privilegiada para la evangelización de los
alejados, ya que es frecuente que muchos de los familiares del difunto y de los
participantes en las exequias no crean habitualmente no participen en la vida de
la Iglesia".
Afirma también que "constatando las dificultades de las grandes ciudades, el
acontecimiento de la muerte se vive con frecuencia de modo poco humano, en un
contexto cultural donde se oculta la realidad de la muerte".