Cameron promoverá las relaciones
familiares estables
David Cameron ha aclarado por fin a qué se refiere cuando dice que quiere
impulsar una “sociedad pro familia” (family-friendly,
en inglés). El primer ministro británico ha afirmado que su gobierno promoverá
el valor del compromiso y de las relaciones estables, pero sin decir –como le
pide que haga buena parte de su partido– que hay que apoyar el matrimonio por
encima de la cohabitación.
Hasta ahora, Cameron se había mantenido en un difícil equilibrio gracias a ideas
con una carga emotiva favorable como el “centro compasivo”, la “gran sociedad”
(en contraposición al “gran Estado” alimentado por los laboristas) o la
“sociedad pro familia”.
Pero el pasado 9 de diciembre tuvo que concretar un poco más su propuesta de
impulsar una sociedad favorable a la familia. El lugar elegido fue la sede en
Leeds de Relate, una organización que ayuda a consolidar relaciones personales
“entre parejas del mismo sexo, solteros, niños, jóvenes y familias”. El marco
idóneo para el mensaje que quería transmitir.
“Las familias tienen una importancia incalculable. Y cuando hablo de familias no
me refiero sólo al modelo de parejas casadas con dos hijos. Sí, estoy a favor
del compromiso, defiendo el matrimonio y creo que es una institución
maravillosa. Pero, para mí, una familia sólida no viene definida sólo por su
tamaño sino por el amor y el apoyo mutuo que hay en ella”.
“Voy a ser claro: no se trata de dar prioridad a un tipo de relación sobre otra.
(...). Creo que deberíamos reconocer y valorar el compromiso que una persona
establece con otra. Y, por cierto, eso con independencia de que sea entre un
hombre y una mujer; entre dos hombres o entre dos mujeres”.
Suena bien, pero no hay que perder de vista que lo que interesa a la sociedad no
es el mero compromiso, sino lo que se quiere hacer con él. Si no, hasta el
compromiso del tipo “Bonnie and Clyde” sería bienvenido.
Ni
laissez faire,
ni Estado niñera
El
discurso de
Cameron, de ocho páginas, tiene un trasfondo político complejo. Por un lado, un
amplio sector de su partido le pide que se pronuncie expresamente a favor del
matrimonio sobre otras formas de convivencia como la cohabitación.
Ésta es la línea que sigue desde hace años The Center for Social Justice (CSJ),
el principal
think tank
que nutre de ideas al Partido Conservador. En sintonía con el informe
Every
Family Matters (cfr.
Aceprensa, 23-07-2009),
ahora acaba de publicar otro en el que recomienda al gobierno que promueva el
matrimonio como antídoto del aumento creciente de rupturas entre parejas de
hecho (cfr.
Family Breakdown In the UK: It´s Not About Divorce).
Pero, por otro lado, Cameron gobierna en coalición con los liberal-demócratas de
Nick Clegg; una formación política que no quiere ni por asomo legislar sobre
asuntos tan “privados” como las relaciones personales.
Y aquí es precisamente donde Cameron ha tenido que bajar al ruedo y empezar a
hablar claro. ¿Tiene el gobierno algo que decir sobre la forma en que la gente
decide organizar su vida en común? El líder
tory
cree que sí.
“Soy consciente de los límites que tiene un gobierno en este terreno. Creo que
hay áreas personales en nuestra vida en las que ni puede ni debería entrar.
Detesto el Estado niñera. Pero no estaría en este trabajo si no pensara que el
gobierno puede marcar una diferencia positiva en la vida de la gente. Lo que
necesitamos es un enfoque realista y sensato”.
Cameron inventa la rueda
A juicio de Cameron, el gobierno laborista centró su apoyo a la familia en los
niños; sobre todo, a través del programa Sure Start, que pretende dar más
igualdad de oportunidades a los niños más desfavorecidos.
El líder
tory
celebra esa iniciativa, pero cree que ahora la ayuda a la familia ha de pasar
por el fortalecimiento de los vínculos entre los adultos... para proteger así de
manera más eficaz a los niños. Si las relaciones son sólidas, dice, entonces los
niños gozarán de mayor bienestar.
Cabe suponer que la satisfacción de los padres –casados o no– repercutirá
positivamente en el bienestar de los hijos. Pero el primer ministro evita entrar
al fondo de la cuestión.
Por mucho que diluya su mensaje, al final lo que Cameron está pidiendo son más
relaciones comprometidas, duraderas y estables; o sea, más “matrimonios de
hecho”. Si está convencido de que eso es lo mejor para la sociedad, podría haber
llevado el argumento hasta sus últimas consecuencias y proclamar abiertamente
que el matrimonio es preferible a la cohabitación.
Precisamente eso es lo que le estaba pidiendo el CSJ en su nuevo informe. Dado
que hay más rupturas entre las parejas de hecho, fortalecer esas relaciones
implica dos cosas: “Reafirmar la importancia del matrimonio y del compromiso, y
promover programas de formación que funcionen”.
Y, de una forma muy sutil, el informe concluye con un mensaje para Cameron:
“Reafirmar el matrimonio puede ser controvertido, pero es vital. Facilitar una
formación para mejorar las relaciones de los no casados es mucho menos
controvertido, pero exige que se haga con programas que funcionan”.
Medidas concretas
Da la impresión de que el discurso de Cameron ha estado demasiado condicionado
por la búsqueda de ese complejo “centro compasivo” que persigue: un centro
donde, por lo visto, caben todos con independencia de sus preferencias
razonables. Y, claro, se entiende que buena parte de su partido renuncie a hacer
ese viaje.
Otra cosa es lo que Cameron esté dispuesto a hacer en el terreno de las medidas
políticas. Y en esto sí parece haber más sintonía con lo que reclama el grueso
de su partido. La agenda del líder
tory
para construir una “sociedad pro familia” puede sintetizarse en los siguientes
puntos:
1. Medidas fiscales a favor del matrimonio.
Habrá que ver en qué queda esto, teniendo en cuenta que los liberal-demócratas
no están dispuestos a invertir una libra en este tema.
2. Facilitar el tiempo de convivencia familiar.
Para que los padres puedan pasar más tiempo con sus hijos, Cameron quiere buscar
fórmulas de trabajo flexibles (sobre todo, durante el primer año de vida del
recién nacido). También se compromete a mejorar la red de transportes para
agilizar la vuelta del trabajo.
3. Combatir el clima de sexualización impuesto a niños y adolescentes.
Una comisión independiente estudiará cómo reducir los contenidos eróticos de los
videoclips, las canciones, las revistas juveniles o los anuncios; en este punto
cuenta con el apoyo de los liberal-demócratas (cfr.
Aceprensa, 22-06-2010).
4. Ayudar a las familias que estén pasando por situaciones de crisis,
mediante un programa personalizado de consejeros y orientadores familiares. El
gobierno invertirá en este plan 30 millones de libras durante los próximos
cuatro años; ahora se gasta 4.000 millones de libras al año para hacer frente a
sólo 46.000 rupturas familiares.