Ser cristiano hoy va «contra corriente»; asegura el Papa
Afirma el Papa al encontrarse con los obispos italianos
CIUDAD DEL VATICANO, 20 mayo 2003 (ZENIT.org).-
El desafío de la Iglesia se centra en la transmisión de la fe a las futuras
generaciones, en un contexto en el que ser cristiano va «contra corriente»;
aseguró este martes Juan Pablo II.
«La iniciación cristiana» es, de hecho, el tema que reúne a la asamblea general
de la Conferencia Episcopal Italiana del 19 al 23 de mayo en el Vaticano.
Al encontrarse con este motivo con los obispos del país, el Papa consideró que
«la formación del cristiano y la transmisión de la fe a las nuevas generaciones
tienen una importancia decisiva, más importante todavía en el actual contexto
social y cultural».
En esta realidad, subrayó, «muchos factores hacen más difícil, por así decir
"contra corriente" el compromiso de convertirse auténticos discípulos del Señor,
al tiempo que la velocidad y profundidad de los cambios hacen crecer la
distancia, en ocasiones la casi incomunicación, entre las generaciones».
Para anunciar la fe a las nuevas generaciones, el pontífice ofreció un consejo
fundamental: crear medios de «iniciación cristiana» que den «amplio espacio al
anuncio de la fe», ofreciendo «las motivaciones fundamentales de manera
proporcionada a la edad y a la preparación de las personas».
En esta labor, aclaró, es «de gran importancia dar inicio muy pronto a la
educación cristiana de los niños, para que sea vitalmente asimilada desde los
primeros años».
«Ningún niño bautizado debe ser privado del alimento que hace crecer la semilla
que ha puesto en él el Bautismo», afirmó.
«Por su parte, los sacerdotes, los catequistas, y los formadores están llamados
a cultivar el dialogo personal con los muchachos, adolescentes y jóvenes, sin
esconder la grandeza de la llamada de Dios y el exigente compromiso de la
respuesta», aseguró.
Para lograr este objetivo, añadió, es necesario apoyar el papel indispensable de
la familia, así como favorecer la enseñanza de la religión en la escuela.
En este sentido, el obispo de Roma denunció que todavía no se «reconoce
adecuadamente» el papel de las escuelas católicas en Italia, que no gozan
prácticamente de ayudas del Estado, por lo que pidió que se garantice la
«efectiva igualdad» entre escuelas públicas y privadas.
ZS03052008