Cuerpo espiritual, no agencia social
La pasada
semana, Benedicto XVI tuvo un encuentro con los párrocos de la ciudad de
Roma, en el que éstos pudieron preguntar al Papa sobre el contexto cultural
y social que vive en estos momentos la Iglesia
En el tradicional encuentro cuaresmal del Papa con los sacerdotes de la
ciudad de Roma, Benedicto XVI tuvo oportunidad de poder dialogar acerca de
diversas cuestiones que le fueron planteadas y versaron sobre las
peregrinaciones, la oración litúrgica y la adoración eucarística, la
transmisión de la fe a los jóvenes, el ecumenismo, los movimientos
eclesiales, el equilibrio entre vida espiritual y pastoral, el valor de la
reparación eucarística ante los robos sacrílegos y las sectas satánicas, la
figura de los mártires, la unidad de la fe y el pluralismo en la teología, y
el arte sacro.
El Santo Padre señaló a los sacerdotes que «la juventud tiene que ser
verdaderamente una prioridad de nuestro trabajo pastoral, pues vive en un
mundo alejado de Dios. Descubrir en nuestro contexto cultural el encuentro
con Cristo, la vida cristiana y la vida de la fe es muy difícil. Los jóvenes
tienen necesidad de mucho acompañamiento para poder realmente encontrar este
camino. Es necesario darles a entender que Cristo no es un gran profeta. En
Él, vemos el rostro de Dios, el Rostro del perdón y del amor. Es importante
que los jóvenes encuentren a personas en las cuales pueden ver que la vida
cristiana es posible hoy y es algo razonable. Parece que todo marcha en
sentido opuesto a lo que es el verdadero mensaje cristiano. Por lo que es
importante una experiencia que abra al conocimiento. Es importante el
catecumenado, que demuestra en la comunión que es posible vivir
cristianamente».
En el encuentro también hubo momentos para las bromas; cuando abordó la
necesidad de lograr un equilibrio entre la dimensión espiritual y pastoral
del sacerdote, Benedicto XVI afirmó: «Los evangelios dicen que Jesús
trabajaba de día, y de noche estaba en el monte con el Padre y rezaba. Yo
tengo que confesar mi debilidad, pues de noche no puedo rezar, querría
dormir por la noche». Los sacerdotes le interrumpieron con un sonoro
aplauso. «Sin embargo -añadió el Papa-, es necesario realmente ofrecer algo
del propio tiempo libre al Señor».
Acerca de la presencia de la Iglesia en el mundo, Benedicto XVI afirmó que
«la Iglesia no es una gran estructura, una de esas instituciones
supranacionales. La Iglesia, si bien es cuerpo, es Cuerpo de Cristo y, por
tanto, un cuerpo espiritual, como dice san Pablo. No es un cuerpo
administrativo, no es un cuerpo de poder. No es tampoco una agencia social,
aunque haga un trabajo social, sino un cuerpo espiritual».
Sobre la importancia de la adoración eucarística perpetua y el valor de la
reparación eucarística ante los robos sacrílegos y las sectas satánicas,
Benedicto XVI ha recordado que, cuando era joven, participaba en esta
práctica piadosa, y subrayó que, «en la balanza del mundo, no se debe dejar
el peso mayor a lo negativo», sino que hay que dedicar el mayor espacio
posible al bien. Pues «contra el peso del mal que tiende a hundir al mundo,
el Señor presenta el peso del Bien. Su irrupción en el mundo. Cristo está
presente. Tenemos que ponernos de su parte, de la parte del Amor».
Benedicto XVI y la Curia Romana participan estos días, desde el pasado 25 de
febrero, primer Domingo de Cuaresma, en los Ejercicios espirituales, que se
desarrollan en la capilla Redemptoris Mater, en el Vaticano. Las
meditaciones de este año, cuyo tema es: Las cosas de allá arriba, las dirige
el cardenal Giacomo Biffi, arzobispo emérito de Bolonia.
Jesús Colina. Roma
Alfa y Omega, 01/03/2007