| CON OTRA MIRADA | ||
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Homosexualidad y la Política de la Verdad
Cada vez hay más pruebas científicas de que la homosexualidad ni es normal
ni benigna. La homosexualidad es más mortal que el tabaco, el alcoholismo o
la adicción a las drogas. Esto es la política de decir la verdad.
Sigue abajo, el texto abreviado del artículo de una enfermera (nurse, R.N.)
que tuvo varios años de experiencia en el hospital de la facultad de
medicina en la Universidad de Stanford en California. Está desilusionada con
la Asociación Psiquiátrica Americana (APA) que suprimió en el año 1973 la
diagnostica homosexual porque el grupo gay reclamó que la palabra
diagnostica insinuaba que su situación era una disfunción. Ella escribe lo
que observó durante los 30 años después de la decisión.
¿Porqué la homosexualidad no es considerada un desorden en base a sus
consecuencias médicas?
He estado preocupada durante largo tiempo por las serias consecuencias
médicas que surgen como resultado de las actitudes de la afirmación gay que
predominan en el Área de la Bahía de San Francisco. Por ejemplo, conocí
personalmente a un dermatólogo prominente, un dentista, un ingeniero y un
peluquero que murieron en sus cuarenta y pocos años de enfermedades
infecciosas relacionadas con sus patrones de conducta homosexual. Sé de
muchos otros que han muerto jóvenes como resultado de vivir un estilo de
vida gay.
La co-autora de mi propio libro de referencia médica, Saunders Pocket
Reference for Nurses, era la jefa del departamento de cirugía en Stanford.
Estoy segura -a la luz de mi experiencia clínica, y como consecuencia de
haber hecho considerables estudios sobre ello desde ese momento- que la
homosexualidad ni es normal ni benigna; más aún, es una adicción
letal de conducta, tal como subraya Dr. Jeffrey Satinover en su libro
"Homosexualidad y la Política de la Verdad".
Por lo que yo sé, no existe otro grupo de personas en los Estados Unidos que
muera de enfermedades infecciosas en sus cuarenta y tantos años, que el de
los que practican la homosexualidad. Esto, para mí, es trágico cuando
sabemos que la homosexualidad puede ser prevenida en muchos casos, o
sustancialmente sanada en la edad adulta cuando existe suficiente motivación
y ayuda.
Actualmente vivo en Delaware y trabajo junto a la Fundación de la Familia de
Delaware para informar a la gente de los temas homosexuales. El Dr.
Satinover exponía brillantemente en su libro Homosexualidad y la
Política de la Verdad, la evidencia sólida e irrefutable de que existen
consecuencias letales de vivir las características que definen la
homosexualidad masculina -esto es, la promiscuidad y el contacto sexual
anal. No era necesario para reconocer eso, que alguien cualificado en
medicina, como Brian Camenker de Coalición de Derecho de los Padres dijera
en TV nacional: "Una vida de sexo anal no es muy buena para el cuerpo."
El riesgo de cáncer anal se eleva para los que mantienen contacto sexual
anal. ¿Puede rechazar alguien que el contacto sexual anal rompe el
forro rectal de la pareja receptiva, con indiferencia de si se lleva puesto
el preservativo, y que el contacto posterior con la materia fecal conduce a
un conjunto de enfermedades?
Las enfermedades a las que los homosexuales activos son vulnerables pueden
ser clasificadas como sigue: Enfermedades clásicas transmitidas
sexualmente (sífilis); enfermedades entéricas (infecciones de especies
Giardia lamblia, ("enfermedad del intestino gay"), Hepatitis A, B, C, D y
citomegalovirus); trauma (relacionado a y que tiene como consecuencia
incontinencia fecal, hemorroides, fisura anal, edema penil y el síndrome de
inmunodeficiencia adquirida (SIDA).
Mi pregunta primaria es: "¿Por qué la homosexualidad no es considerada un
desorden simplemente por sus consecuencias médicas? Hay mucha
literatura que discuten la decisión de 1973 de suprimir la homosexualidad
como diagnóstico (por ejemplo, el debate entre Joseph Nicolosi y Dr. Michael
Wertheirmer en Un Desacuerdo En Worldviews.) Mientras estas
consideraciones son importantes, parece como que podemos dejar de lado, por
el momento, el debate sobre si la homosexualidad debería ser clasificada
como desorden del desarrollo. Muy simplemente, parece que una persona
objetiva, que tan sólo mire las consecuencias de estilo de vida de la
homosexualidad, tendría que clasificarla como algún tipo de patología.
¿Conduce o no a una vida dramáticamente recortada? Los estudios dicen que
sí, algunos hasta el 40%, siendo el estudio Cameron sólo uno de otros
muchos estudios que sugieren esto. Tomados juntos, estos estudios
establecen que la homosexualidad es más mortal que el tabaco, el alcoholismo
o la adicción a las drogas.
Aunque ha habido un decrecimiento en las muertes por SIDA por año debido a
la terapia de drogas, (que cuesta un promedio de 12.000 $ por paciente al
año), el índice de nuevos infectados por año ha permanecido el mismo, unas
40.000 personas, a pesar de los veinte años de campaña de "sexo seguro".
Estos hechos demuestran el fracaso de políticas actuales para contener la
epidemia del SIDA.
El Dr. Satinover ha dicho en una entrevista con NARTH: "Un artículo
reciente de una publicación psiquiátrica nos informaba de que el 30% de
todos los hombres homosexuales de 20 años de edad serán HIV o estarán
muertos a más tardar a la edad de 30 años. Pensarías que el enfoque
sería: Utilicemos cualquier cosa que funcione para intentar sacar a esta
gente de su posición de riesgo. Si ello significa hacer que se pongan el
preservativo, bien. Si significa hacer que dejen el contacto sexual anal,
bien. Si significa hacer que dejen la homosexualidad, bien. Pero esta última
intervención es la única que es absolutamente tabú.
No hay duda de que un análisis frío, y estadístico de esta epidemia te
llevaría a creer que esta actitud de lo políticamente correcto está matando
a una proporción sustancial de esta gente. Creo que hay un elemento de
negación, en el sentido psicológico, de lo que las enfermedades relacionadas
con el mundo gay realmente significan."
¿Cuándo demandarán los doctores y otros trabajadores al cuidado de la salud
que los oficiales de la Asociación Americana de Psiquiatría respondan a la
clara evidencia en lo siguiente: La Homosexualidad y la Política de la
Verdad: Los índices de mortalidad enumerados en sus propias "Guías Prácticas
para Tratar a los Pacientes con HIV/SIDA"; y otros informes
importantes, tales como la Monografía publicada por el Instituto de Salud
Sexual, Implicaciones en la Salud de la Homosexualidad?
Para que no pensemos que los oficiales de APA justifican su abandono de las
consecuencias médicas de la homosexualidad sobre la base de la orientación
sexual no se puede cambiar, afirmamos que Robert Spitzer conocía en su
documento de posición en 1973 sobre la Nomenclatura que "los métodos
modernos de tratamiento posibilitan cambiar la orientación sexual a una
proporción significante de homosexuales que desean hacerlo." Él ha
confirmado ahora el hecho de que la orientación sexual se puede cambiar con
su estudio reciente. Sabemos que cambiar la orientación sexual sólo llegó a
ser "imposible" en los noventa, como parte de una estrategia política de los
activistas gays.
El fundamento de Spitzer y sus aliados para suprimir la homosexualidad como
diagnóstico en 1973 era que para ser considerada un desorden psiquiátrico,
"debe producir regularmente angustia subjetiva o estar asociada regularmente
con algún deterioro en la efectividad o funcionamiento social. Claramente la
homosexualidad en sí misma no posee los requerimientos para un desorden
psiquiátrico, debido, como se afirma más arriba, a que muchos están bastante
satisfechos con su orientación sexual y demuestran no tener deterioro
generalizado en la efectividad o el funcionamiento social." (Spitzer, et.al,
p. 1215).
El hecho de que "muchos homosexuales estén satisfechos con su orientación
sexual" falla al tomar en cuenta el número de homosexuales que no están
satisfechos con su orientación sexual." La supresión del diagnóstico
no sólo es injusta sino cruel para aquellos que desearían buscar tratamiento
para su condición.
Existen razones sin ambigüedad para pensar que la homosexualidad en sí
produce "deterioro generalizado en la efectividad y funcionamiento social."
Sí de hecho es una adicción letal, y los muchos estudios que documentan los
patrones de conducta son correctos (muestran patrones compulsivos de
promiscuidad, sexo anónimo, sexo por dinero, sexo en lugares públicos, sexo
con menores, drogas concomitantes y abuso de drogas, depresión, suicidio),
para que la APA discuta que estas características no constituyen un
"deterioro de efectividad o funcionamiento social", extiende los límites de
la plausibilidad. Discutir que la muerte temprana no constituye un
"deterioro de efectividad o funcionamiento social" es absurdo.
La APA declara que su misión es "promover un acercamiento bio-psico-social
para comprender y cuidar a los pacientes, en todos los aspectos del cuidado
de la salud, que incluye la prevención de la enfermedad" (Declaración de
Objetivos Stategic de APA). Así, la APA viola sus propios objetivos cuando
ignora la evidencia de que la homosexualidad en muchos casos puede ser
prevenida y niega la terapia reparativa a aquellos que la quieren.
Sabemos que Ronald Gold de la Alianza del Activismo Gay, hombre abiertamente
gay, era miembro del comité para suprimir la homosexualidad como diagnóstico
en 1973. Sabemos que los activistas gays estaban interrumpiendo encuentros,
amenazando a doctores y utilizando otras tácticas de brazo fuerte para
conseguir su propósito en aquel momento.
También sabemos que activistas homosexuales como el Dr. Richard Isay en la
APA han presionado para conseguir resoluciones que castiguen a los
terapeutas que lleven a cabo la terapia reparativa, y las amenazas de los
juicios parecen ser la razón principal por la que la APA no ha puesto en
práctica sus propósitos.
Sabemos que los defensores de la homosexualidad de la APA continúan
suprimiendo el debate sobre el nuevo estudio de Spitzer que documenta que la
orientación sexual se puede cambiar (y suprimiendo el debate sobre otros
estudios de apoyo). También sabemos que homosexuales activos como Clinton
Anderson, de la Asociación Psicológica Americana, rechazan permitir que
NARTH entable un debate público o anunciar los encuentros de NARTH en las
publicaciones de APA simplemente porque ésta no está de acuerdo con las
premisas sobre las que se basa la terapia reparativa.
La decisión reciente de la Academia Americana de Pediatría de aprobar las
adopciones por parte de gays es otro ejemplo preocupante de cómo la decisión
de la APA de "normalizar" la homosexualidad ha tenido un amplio efecto
desgranador. Los profesionales de la salud, especialmente, deberían prestar
atención a la protesta de Dean Byrd en la página web de NARTH de que ya es
hora de que los americanos "insistamos en la verdad, no en la política, de
todas nuestras organizaciones profesionales."
Comité
Independiente
Anti-Sida,
21-07-2009
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