ORACIONES VARIAS

para rezar solos o con otros

(ver también)

Índice

El rezo del Santo Rosario

ORACIÓN PARA IMPLORAR FAVORES POR INTERCESIÓN
DEL SIERVO DE DIOS EL PAPA JUAN PABLO II

Oración del Papa Benedicto XVI

PARA REZAR POR LAS MAÑANAS

PARA REZAR EN CUALQUIER OCASIÓN

Oración de la Madre Teresa por la familia

Oración al Espíritu  SANTO (San Josemaría Escrivá)

Oración de la amistad

Oración por las vocaciones

OTRA ORACIÓN DE LA MADRE TERESA

DIOS Y TU

BUENOS DÍAS SEÑOR JESÚS (Oración para comenzar el día)

A Ti, oh Dios, te alabamos (Te Deum)

Consagración del Catequista

Oración por la paz de San Francisco

Oración de San Agustín

ORACIÓN POR LA VIDA

Oración de fin y principio de año

Oración de la Mañana

Oración de la amistad

el coraje de arriesgar

Consagración de la Madre Teresa de Calcuta, en favor de los más necesitados.

Oración a Dios Padre misericordioso

ORACIÓN DEL NAVEGANTE DE INTERNET

Algunas Jaculatorias dE SAN Josemaría Escrivá

María, ayúdales a responder a su vocación

INVOCACIÓN AL ESPÍRITU SANTO

Oración para ser rezada en familia rodeando el Nacimiento en la Nochebuena

Oración del Papa por la paz ante la Inmaculada Virgen María

ACORDAOS

Oración por la familia (Juan Pablo II, en la Evangelium Vitae)

Oración para la preparación de la Jornada Mundial de la Juventud 2005

 Respira en mí (Oración de San Agustín al Espíritu Santo)

ASÍ TE HABLA DIOS

oración del catequista

Tus oraciones...

ORACIÓN POR LA VIDA

   

PARA REZAR EN CUALQUIER OCASIÓN

Oh Dios, que unes los corazones de tus fieles en un mismo deseo, inspira a tu pueblo el amor a tus preceptos y la esperanza en tus promesas, para que, en medio de las vicisitudes de este mundo, nuestros corazones estén firmes en la verdadera alegría. (Or. domingo 23 TO)

Oración de la Madre Teresa por la familia

Padre Celestial, nos has dado un modelo de vida en la Sagrada Familia de
Nazaret. Ayúdanos, Padre amado, a hacer de nuestra familia otro Nazaret,
donde reine el amor, la paz y la alegría. Que sea profundamente contemplativa,
intensamente eucarística y vibrante con alegría.
Ayúdanos a permanecer unidos por la oración en familia en los momentos de gozo
y de dolor.
Enséñanos a ver a Jesucristo en los miembros de nuestra familia especialmente
en los momentos de angustia. Haz que el corazón de Jesús Eucaristía haga
nuestros corazones mansos y humildes como el suyo y ayúdanos a sobrellevar las
obligaciones familiares de una manera santa.
Haz que nos amemos más y más unos a otros cada día como Dios nos ama a cada uno
de nosotros y a perdonarnos mutuamente nuestras faltas, como Tú perdonas
nuestros pecados.
Ayúdanos, oh Padre amado, a recibir todo lo que nos das y a dar todo lo que
quieres recibir con una gran sonrisa.
Inmaculado Corazón de María, causa de nuestra alegría, ruega por nosotros.
Santos Ángeles de la Guarda permaneced a nuestro lado, guiadnos y protegednos.
Amén.

Oración al Espíritu  SANTO

Ven, ¡oh Santo Espíritu!: ilumina mi entendimiento, para conocer tus mandatos; fortalece mi corazón contra las insidias del enemigo; inflama mi voluntad... He oído tu voz, y no quiero endurecerme y resistir, diciendo: después..., mañana. Nunc coepi! ¡Ahora!, no vaya a ser que el mañana me falte.

¡Oh, Espíritu de verdad y de sabiduría, Espíritu de entendimiento y de consejo, Espíritu de gozo y de paz!: quiero lo que quieras, quiero porque quieres, quiero como quieras, quiero cuando quieras...

San Josemaría Escrivá, abril 1934

Oración de la amistad

Gracias, Señor, porque el amor de mis amigos me hace sentir más humano, más comprometido.
Mi amistad por ellos es un intercambio de ideas, de palabras, de silencios llenos de vida.
Es dejar que tu luz penetre nuestras vidas y bajo esa luz, comprobar gozosamente que juntos buscamos la verdad, que juntos iluminamos nuestras existencias y las de  nuestros hermanos.
Señor, que cada vez seamos más amigos, que nuestra amistad sea cada vez más fuerte y más hermosa y que cada uno, al reflejarnos en el alma del otro, encontremos el camino de lo eterno.
Amén.
(Tomada del sitio Devociones.org)

Oración por las vocaciones

Padre santo: fuente perenne de la existencia

y del amor,

que en el hombre viviente muestras

el esplendor de tu gloria,

y pones en su corazón la simiente de tu llamada,

 haz que, ninguno, por negligencia nuestra,

 ignore este don o lo pierda,

sino que todos con plena generosidad,

 puedan caminar hacia la realización de tu Amor.

 

Señor Jesús,

que en tu peregrinar por los caminos de Palestina,

has elegido y llamado a tus apóstoles y

les has confiado la tarea de predicar el Evangelio, apacentar a los fieles

y celebrar el culto divino,

haz que hoy no falten a tu Iglesia

numerosos y santos Sacerdotes, que lleven a todos

los frutos de tu muerte y de tu resurrección.

 

Espíritu Santo: que santificas a la Iglesia

con la constante dádiva de tus dones,

introduce en el corazón de los llamados

a la vida consagrada una íntima y fuerte pasión por el Reino,

para que con un sí generoso e incondicional,

pongan su existencia al servicio del Evangelio.

 

Virgen Santísima, que sin dudar

te ofreciste al Omnipotente

para la actuación de su designio de salvación,

infunde confianza en el corazón de los jóvenes

para que haya siempre pastores celosos,

que guíen al pueblo cristiano por el camino de la vida,

y almas consagradas que sepan testimoniar

en la castidad, en la pobreza y en la obediencia,

la presencia liberadora de tu Hijo resucitado.

 

Amén.

Juan Pablo II

OTRA ORACIÓN DE LA MADRE TERESA

Abre nuestros ojos, Señor, para que podamos verte a ti en nuestros hermanos y hermanas. Abre nuestros oídos, Señor, para que podamos oír las invocaciones de quien tiene hambre, frío, miedo, y de quién está oprimido. Abre nuestro corazón, Señor para que aprendamos a amarnos los unos a los otros como tú nos amas. Danos otra vez tu Espíritu, Señor, para que nos volvamos un sólo corazón y una sola alma en tu nombre Amén.

DIOS Y TU

Sólo Dios puede crear,

pero tú puedes valorar lo que Él creó.

Sólo Dios puede dar vida,

pero tú puedes transmitirla y entregarla.

Sólo Dios puede dar la fe,

pero tú puedes dar tu testimonio.

Sólo Dios puede infundir esperanza,

pero tú puedes restituir la confianza del hermano.

Sólo Dios puede dar la fuerza,

pero tú puedes apoyar al que está desanimado.

Sólo Dios puede dar amor,

pero Tú puedes enseñar a amar.

Sólo Dios puede dar alegría,

pero tú puedes indicarla a otros.

Sólo Dios es luz,

pero tú puedes hacerla brillar en el mundo.

Sólo Dios es la vida,

pero tú puedes distribuir la alegría a los demás.

Sólo Dios puede hacer lo imposible,

pero tú puedes hacer lo que es posible.

Sólo Dios puede hacer germinar la simiente del bien,

pero tú puedes plantarla en el corazón humano.

Sólo Dios se basta a sí mismo,

pero Él prefirió contar contigo.

¡Jesús te necesita!

BUENOS DÍAS SEÑOR JESÚS (Oración para comenzar el día)

Señor Jesús: Me cuesta comenzar este día porque sé que es una nueva tarea, un nuevo compromiso, un nuevo esfuerzo. Porque te amo, quiero comenzar este día con entusiasmo, con alegría, en mi propia persona. Gracias, Señor Jesús, por este nuevo empezar.
Gracias, Señor Jesús, por tu presencia, tu amor y compañía en este caminar de mi existencia. Quiero sembrar paz, solidaridad y amor entre mis hermanos. Que cuantos se me allegan, ninguno deje de escucharme algo que pueda serle útil. Que ninguno note debilitada su fe en sí mismo. Que ninguno se retire sin alivio en sus dolores y dificultades. Déjame sentir tu honda paz, presente en cada experiencia, en la armonía de vivir.
Guárdame de palabras ociosas y vanas fantasías. Calma la carrera de mi mente para que mis pensamientos tengan claridad y la luz de tu Santo Espíritu me ilumine en cada instante de este día. Bien sé Señor que esta tarea la comienzan cada día muchos hermanos de cualquier punto de la tierra y eso me alienta y empuja. También te pido por ellos y con ellos te digo:  ¡BUENOS DÍAS SEÑOR!

A Ti, oh Dios, te alabamos (Te Deum)

A Ti, oh Dios, te alabamos,

a Ti, Señor, te reconocemos.

A Ti, eterno Padre,

te venera toda la creación.

Los ángeles todos, los cielos

y todas las potestades te honran.

Los querubines y serafines

te cantan sin cesar:

Santo, Santo, Santo es el Señor,

Dios del universo.

Los cielos y la tierra

están llenos de la majestad de tu gloria.

A Ti te ensalza

el glorioso coro de los apóstoles,

la multitud admirable de los profetas,

el blanco ejército de los mártires.

A Ti la Iglesia santa,

extendida por toda la tierra,

te aclama:

Padre de inmensa majestad,

Hijo único y verdadero, digno de adoración,

Espíritu Santo, Defensor.

Tú eres el Rey de la gloria, Cristo.

Tú eres el Hijo único del Padre.

Tú, para liberar al hombre,

aceptaste la condición humana

sin desdeñar el seno de la Virgen.

Tú, rotas las cadenas de la muerte,

abriste a los creyentes el reino del cielo.

Tú te sientas a la derecha de Dios

en la gloria del Padre.

Creemos que un día

has de venir como juez.

Te rogamos, pues,

que vengas en ayuda de tus siervos,

a quienes redimiste con tu preciosa sangre.

Haz que en la gloria eterna

nos asociemos a tus santos.

Salva a tu pueblo, Señor,

y bendice tu heredad.

Sé su pastor

y ensálzalo eternamente.

Día tras día te bendecimos

y alabamos tu nombre para siempre,

por eternidad de eternidades.

Dígnate, Señor, en este día

guardarnos del pecado.

Ten piedad de nosotros, Señor,

ten piedad de nosotros.

Que tu misericordia, Señor,

venga sobre nosotros,

como lo esperamos de Ti.

En Ti, Señor, confié,

no me veré defraudado para siempre.

Consagración del Catequista

Señor Jesús, aquí frente a ti, modelo y ejemplo de catequista, queremos poner en tus manos, toda nuestra vida, nuestras ilusiones, nuestras esperanzas y nuestros sueños.

Queremos dejar en tus manos de Amigo los temores que asoman en nuestro corazón, cuando miramos con incertidumbre el futuro; pedirte que nos sostengas cuando nos desanimemos o cuando tengamos dificultades.

Pero aún, en medio de las inseguridades, queremos más que nunca manifestarte nuestra fe: Creemos que eres el Hijo de Dios hecho hombre para nuestra salvación, nacido en Belén, y hecho en todo semejante a nosotros menos en el pecado.

Afirmar que el hombre sólo puede vivir y ser feliz siguiendo el plan y el sueño de Dios. Expresarte que estamos dispuestos a entregar nuestras vidas, siendo tus amigos porque eso sí vale la pena.

Y pedir, de una manera especial, tu ayuda para que nos hagas vivir de tal manera, que nuestro Padre del Cielo, se sienta honrado al mirar nuestras vidas.

Oración por la paz de San Francisco

Donde hay odio, ponga yo amor.
Donde hay ofensa, ponga yo perdón.
Donde hay discordia, ponga yo unión.
Donde hay error, ponga yo verdad.
Donde hay duda, ponga yo fe.
Donde hay desesperación, ponga yo esperanza.
Donde hay tinieblas, ponga yo luz.
Donde hay tristeza, ponga yo alegría.

Oh Maestro! Haced que yo no busque tanto: ser consolado, como consolar; ser comprendido, como comprender; ser amado, como amar. 

Porque: dando, se recibe; olvidándose, se encuentra; perdonando, se alcanza perdón, y muriendo, se resucita a la vida eterna. Amén.

Oración de San Agustín

Señor Jesús, que me conozca a mi
y que te conozca a Ti,
Que no desee otra cosa sino a Ti.
Que me odie a mí y te ame a Ti.
Y que todo lo haga siempre por Ti.
Que me humille y que te exalte a Ti.
Que no piense nada más que en Ti.
Que me mortifique, para vivir en Ti.
Y que acepte todo como venido de Ti.
Que renuncie a lo mío y te siga sólo a Ti.
Que siempre escoja seguirte a Ti.
Que huya de mí y me refugie en Ti.
Y que merezca ser protegido por Ti.
Que me tema a mí y tema ofenderte a Ti.
Que sea contado entre los elegidos por Ti.
Que desconfíe de mí
y ponga toda mi confianza en Ti.
Y que obedezca a otros por amor a Ti.
Que a nada dé importancia sino tan sólo a Ti.
Que quiera ser pobre por amor a Ti.
Mírame, para que sólo te ame a Ti.
Llámame, para que sólo te busque a Ti.
Y concédeme la gracia
de gozar para siempre de Ti. Amén

ORACIÓN POR LA VIDA

Señor, Dios Todopoderoso y Creador nuestro, nos reunimos hoy en torno tuyo para celebrar nuestra existencia y alegrarnos por el don de la vida. Enséñanos a comprender cada vez mas profusamente, que toda vida humana es sagrada, tanto la del pequeño en el vientre de su madre, como la del enfermo desahuciado ; la del niño lisiado o anormal, como la del adulto incapacitado; la del vecino, como la del hombre distante y lejano. Recuérdanos, Padre Celestial, que independientemente de la edad, raza, color o credo, cada persona ha sido creada a tu imagen y semejanza, y ha sido redimida por Cristo. Esto los hace inapreciables ante tu mirada. Enséñanos a ver a los demás a través de tus ojos para poder venerar, preservar y sostener el don de la vida en ellos, y emplear con mayor fidelidad la nuestra en tu servicio. Te lo pedimos por Cristo, nuestro Señor.

Oración de fin y principio de año

Señor, Dios, dueño del tiempo y de la eternidad, tuyo es el hoy y el mañana, el pasado y el futuro.

Al terminar este año quiero darte gracias por todo aquello que recibí de TI.
Gracias por la vida y el amor, por las flores, el  aire y el sol, por la alegría y el dolor, por cuanto  fue posible y por lo que no pudo ser.

Te ofrezco cuanto hice en este año, el trabajo que  pude realizar y las cosas que pasaron por mis manos y lo que con ellas pude construir.
Te presento a las personas que a lo largo de estos  meses amé,  las amistades nuevas y los antiguos amores,  los más cercanos a mí y los que estén más lejos,  los que me dieron su mano y aquellos a los que pude  ayudar, con los que compartí la vida, el trabajo,  el dolor y la alegría.
Pero también, Señor hoy quiero pedirte perdón,  perdón por el tiempo perdido, por el dinero mal gastado,  por la palabra inútil y el amor desperdiciado.
Perdón por las obras vacías y por el trabajo mal hecho,  y perdón por vivir sin entusiasmo.
También por la oración que poco a poco fui aplazando  y que hasta ahora vengo a presentarte.

Por todos mis olvidos, descuidos y silencios nuevamente te pido perdón.
En los próximos días iniciaremos un nuevo año  y detengo mi vida ante el nuevo calendario aún sin estrenar y te presento estos días que sólo TÚ sabes si llegaré a vivirlos.
Hoy te pido para mí y los míos la paz y la alegría,  la fuerza y la prudencia, la claridad y la sabiduría.
Quiero vivir cada día con optimismo y bondad  llevando a todas partes un corazón lleno de comprensión y paz.
Cierra Tú mis oídos a toda falsedad y mis labios a palabras mentirosas, egoístas, mordaces o hirientes.
Abre en cambio mi ser a todo lo que es bueno que mi espíritu se llene sólo de bendiciones y las derrame a mi paso.
Cólmame de bondad y de alegría para que, cuantos conviven conmigo o se acerquen a mí  encuentren en mi vida un poquito de TI.
Danos un año feliz y enséñanos a repartir felicidad. Amén

 (Any Ariet)

Oración de la Mañana

En el silencio de este día que nace,
vengo a pedirte paz, sabiduría y fuerza.
Hoy quiero mirar el mundo con los ojos llenos de amor,
ser paciente, comprensivo, dulce y prudente.
Ver por encima de las apariencias,
como Tú mismo nos ves,
para poder así apreciar la bondad
que hay en todos los hombres.
Cierra mis oídos a toda murmuración,
guarda mi lengua de toda maldad,
que sólo los pensamientos que bendigan
permanezcan en mi espíritu,
que sea benévolo y alegre,
que todos los que se acerquen a mí
sientan su presencia.
Revísteme de Ti, Señor, que a lo largo de este día yo te refleje.
Amén.

Oración de la amistad, (Tomada del Devociones.org)

Gracias, Señor, porque el amor de mis amigos me hace sentir más humano, más comprometido.
Mi amistad por ellos es un intercambio de ideas, de palabras, de silencios llenos de vida.
Es dejar que tu luz penetre nuestras vidas y bajo esa luz, comprobar
gozosamente que juntos buscamos la verdad, que juntos iluminamos nuestras existencias y las de nuestros hermanos.
Señor, que cada vez seamos más amigos, que nuestra amistad sea cada vez más fuerte y más hermosa y que cada uno, al reflejarnos en el alma del otro, encontremos el camino de lo eterno.
Amén.

el coraje de arriesgar

Señor Jesús,

hazme conocer quién eres.
Haz sentir a mi corazón la santidad que hay en ti.
Haz que yo vea la gloria de tu rostro.
De tu ser y de tu palabra,
de tu accionar y de tu proyecto,
hazme derivar la certeza
que la verdad y el amor
están a mi alcance para salvarme.
Tu eres el camino, la verdad y la vida.
Tu eres el principio de la nueva creación.
Dame el coraje de arriesgar.
Hazme consciente
de mi necesidad de conversión,
y permite que con seriedad la realice
en la realidad de la vida cotidiana.
Y si me reconozco indigno y pecador,
dame tu misericordia.
Dóname la fidelidad que persevera
y la confianza que comienza siempre,
cada vez que todo parece fracasar.

Así sea.

Consagración de la Madre Teresa de Calcuta, en favor de los más necesitados.

Abre nuestros ojos, Señor, para que podamos verte a ti en nuestros hermanos y hermanas.

Abre nuestros oídos, Señor, para que podamos oír las invocaciones de quien tiene hambre, frío, miedo, y de quién está oprimido.

Abre nuestro corazón, Señor para que aprendamos a amarnos los unos a los otros como tú nos amas.

Danos otra vez tu Espíritu, Señor, para que nos volvamos un sólo corazón y una sola alma en tu nombre Amén.  

Oración a Dios Padre misericordioso

Dios, Padre misericordioso,

que has revelado tu amor en tu Hijo Jesucristo,

y lo has derramado sobre nosotros en el Espíritu Santo, Consolador,

te confiamos hoy el destino del mundo y de todo hombre.

Inclínate hacia nosotros pecadores,

sana nuestra debilidad,

vence todo mal,

haz que todos los habitantes de la tierra

experimenten tu misericordia,

para que en ti, Dios uno y trino,

encuentren siempre la fuente de la esperanza.

Eterno Padre,

por la dolorosa pasión y la resurrección de tu Hijo,

ten misericordia de nosotros y del mundo entero!

Amén.

Juan Pablo II (16-8-2002)

ORACIÓN DEL NAVEGANTE DE INTERNET

Señor Jesús,
Tu voz calma las aguas en el mar de Galilea. Regálame tu voz, regálame tu acento y guíame a través del mar del nuevo milenio, este mar inmenso que todos llamamos Internet.
Frente a esta pantalla desfilan los dolores y las esperanzas, los gozos y las angustias de millones y millones de mis hermanos. Las noticias, las empresas, las conversaciones y los correos son otras tantas puertas que me acercan a las historias y los corazones de tus hijos, aquellos por los que tú, Jesucristo, rogaste con lágrimas en Getsemaní y con tus llagas y sangre en el Calvario.
Señor, Internet es una ventana a la humanidad, quizá la ventana más grande que hemos tenido jamás. Dame tus ojos para descubrir detrás de cada rostro que llega a mi ventana ese drama grande o pequeño que vivimos los hombres y las mujeres del tercer milenio cristiano.
Señor, yo te pido que seas tú mi gran portal; condúceme a los lugares, páginas, chats y correos que puedan hacerme bien y donde yo pueda hacer el bien. Dame sabiduría y fuerza de voluntad para evitar lo que pueda lastimar la gracia en mi alma o donde yo pueda hacer daño o dejar de hacer bien a mis hermanos.
¡Cristo, Palabra del Padre! Cristo, tú eres el mensaje que esperamos; tú eres la imagen que necesitamos; porque en ti Dios Padre ha mostrado la verdad de su amor y de su gloria. Por eso te ruego, te clamo: llena con la noticia del Evangelio estas conexiones. Saluda desde aquí a tus jóvenes y niños; da un abrazo de amor a quienes se sienten solos; orienta con piedad a quienes pueden naufragar en estas aguas; únenos más allá del torrente de bits en un torrente de gratitud, oración y alabanza.
Jesús, amor de nuestras almas, gracias por oír la plegaria que juntos te ofrecemos. Junto a María, la Virgen y Madre del Cenáculo, somos un solo corazón en tu Iglesia, para implorar la gracia divina que nos hará testigos de la potencia y la belleza de tu Pascua.
¡A ti la gloria y la alabanza por los siglos! Amén.
Fr. Nelson Medina, O.P.

Algunas Jaculatorias dE SAN Josemaría Escrivá

-¡Dulce Corazón de Jesús, sed mi amor! -¡Dulce Corazón de María, sed mi salvación!

-Tuyo soy, para ti nací, ¿qué quieres Jesús de mí? Jesús te amo.

-Gloria al Padre, Gloria al Hijo, Gloria al Espíritu Santo. Gloria a Santa María y también a San José. Gracias a los Ángeles que te hacen la corte.

-Señor, me abandono en ti, confío en ti, descanso en ti. -Creo en Dios Padre, creo en Dios Hijo, creo en Dios Espíritu Santo. Espero en Dios Padre, espero en Dios Hijo, espero en Dios Espíritu Santo. Amo a Dios Padre, amo a Dios Hijo, amo a Dios Espíritu Santo.

-San José, Nuestro Padre y Señor, bendice a todos los hijos de la Santa Iglesia de Dios.

-Ave María purísima, sin pecado concebida.

-Bendita sea la Madre que te trajo al mundo

-Señor, yo quiero ser a tu lado como un borriquito, pero Tú me has cogido por el ronzal, y me llevaste adelante, y me recibirás en tu gloria.

-Creo más que si te viera con mis ojos, más que si te escuchara con mis oídos, más que si te tocara con mis manos.

-¡Dios mío!, que odie el pecado y me una a Ti, abrazándome a la Santa Cruz, para cumplir a mi vez tu Voluntad amabilísima..., desnudo de todo afecto terreno, sin más miras que tu gloria..., generosamente, no reservándome nada, ofreciéndome contigo en perfecto holocausto.

-¡Ven, oh Santo Espíritu!: ilumina mi entendimiento, para conocer tus mandatos: fortalece mi corazón contra las insidias del enemigo: inflama mi voluntad.. He oído tu voz, y no quiero endurecerme y resistir, diciendo: después..., mañana. Nunc coepi! ¡Ahora!, no vaya a ser que el mañana me falte. ¡Oh, Espíritu de verdad y de sabiduría, Espíritu de entendimiento y de consejo, Espíritu de gozo y de paz!: quiero lo que quieras, quiero porque quieres, quiero como quieras, quiero cuando quieras....

SI YO CAMBIARA

Si yo cambiara mi manera de pensar de los otros, pensando bien de ellos, me sentiría sereno.

Si yo cambiara mi manera de actuar con los otros obrando con integridad justicia y coherencia, los haría felices.

Si aceptara a todos como son, sufriría menos.

Si me aceptara tal como soy, buscando eliminar mis defectos, cuánto mejoraría mi hogar, mi ambiente...

Si yo comprendiera plenamente mis errores, sería humilde.

Si yo deseara siempre el bienestar de los demás, sería feliz.

Si yo buscara y encontrara lo positivo en todos, la vida sería signa de ser vivida.

Si amara al mundo... lo cambiaría.

Si me diera cuenta de que al lastimar ¡el primer lastimado soy yo!

Si yo criticara menos y amara más...

Si yo cambiara... cambiaría el mundo.

Señor Jesús, ayúdanos en este día a cambiar todo lo que hay en nosotros que a Ti no te gusta

María, ayúdales a responder a su vocación

«Ahí tienes a tu madre» (Juan 19,27)

Fue Jesús, Virgen María,

quien desde la cruz

nos quiso entregar a ti,

no para atenuar

sino para confirmar

su papel exclusivo de Salvador del mundo.

Si en el discípulo Juan,

te fueron confiados todos los hijos de la Iglesia

con más motivo me agrada el confiarte a ti, María,

los jóvenes del mundo.

A ti, dulce Madre,

cuya protección siempre he experimentado,

en esta tarde los vuelvo a confiar de nuevo.

Bajo tu manto,

en tu protección,

ellos buscan refugio.

Tú, Madre de la divina gracia,

¡hazles resplandecer con la belleza de Cristo!

Los jóvenes de este siglo,

en la aurora del nuevo milenio,

viven todavía los tormentos derivados del pecado,

del odio, de la violencia,

del terrorismo y de la guerra.

Son también ellos los jóvenes

a los que la Iglesia mira con confianza,

consciente de que

con la ayuda de la gracia de Dios

lograrán creer y vivir

como testigos del Evangelio

en el hoy de la historia.

María,

ayúdales a responder a su vocación.

Guíales al conocimiento del auténtico amor

y bendice sus afectos.

Apóyales en el momento del sufrimiento.

Hazles mensajeros intrépidos

del saludo de Cristo

en el día de Pascua: ¡la paz esté con vosotros!

Con ellos, también yo me encomiendo

una vez más a ti y con afecto confiado te repito:

«Totus tuus ego sum!»

¡Soy todo tuyo!

Y también, cada uno de ellos,

conmigo te grita:

 « Totus tuus!

Totus tuus!»

 Amén.

 

Juan Pablo II, acto de consagración de los jóvenes a María (10­IV-2003)

Invocación al Espíritu Santo

¡Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles e infunde en ellos la fuerza de tu amor!

R./ Envía, Señor, tu Espíritu

V./ Y repoblará la faz de la tierra

Oración del Papa por la paz ante la Inmaculada Virgen María

Reina de la Paz, ¡Ruega por nosotros!
En la fiesta de tu Inmaculada Concepción
vuelvo a venerarte  oh María,
a los pies de esta imagen, que desde la Plaza España entrega
a tu mirada materna esta antigua,
y para mí tan querida, ciudad de Roma.

He venido aquí, esta tarde, a rendirte el homenaje
de mi devoción sincera. Es un gesto en el cual
se unen a mí, en esta Plaza, innumerables romanos,
cuyo afecto me ha acompañado siempre
en todos los años de mi servicio en la Sede de Pedro.

Estoy aquí con ellos para iniciar el camino
Hacia el  ciento cincuenta aniversario del dogma
que hoy celebramos con alegría filial.

Reina de la Paz, ¡Ruega por nosotros!
A Ti se dirige nuestra mirada con más fuerte intensidad,
a Ti recurrimos con más insistente confianza
en estos tiempos marcados por no pocas incertidumbres y temores
por la suerte presente y futura de nuestro planeta.

A Ti, primicia de la humanidad redimida por Cristo,
finalmente liberada de la esclavitud del mal y del pecado,
elevamos juntos una súplica emocionada y confiada:
Escucha el grito de dolor de las víctimas
de las guerras y de tantas formas de violencia,
que ensangrientan la tierra.

Disipa las tinieblas de la tristeza y de la soledad,
del odio y de la venganza.

¡Abre la mente y el corazón de todos a la confianza y al perdón!
Reina de la Paz, ¡Ruega por nosotros!
Madre de misericordia y de esperanza,
obtén para los hombres y mujeres del tercer milenio
el don precioso de la paz:
paz en los corazones y en las familias, en las comunidades y entre los pueblos;
paz sobre todo para aquellas naciones
donde se sigue combatiendo y muriendo diariamente.

Haz que todos los seres humanos, de todas las razas y culturas,
encuentren  y acojan a Jesús,
venido sobre la Tierra en el misterio de Navidad
para darnos “su” paz.

Maria, Reina de la Paz,
¡Danos a Cristo, verdadera paz del mundo!

8 de diciembre 2003

 

Acordaos

Acordaos, oh pidaosísima Virgen María

que jamás se ha oído decir

que ninguno de cuantos han invocado tu protección,

implorando vuestro auxilio

o suplicando vuestra intervención,

haya sido abandonado de vos.

Animado por esta misma confianza, recurro a vos,

oh Virgen de las Vírgenes y Madre mía.

A vos acudo, ante vos me postro, triste y pecador.

Oh, Madre del Verbo Encarnado,

no desprecies mis peticiones,

sino que, por vuestra bondad,

dignaos escucharme y socorrerme.

Amen

Oración por la familia (Juan Pablo II, en la Evangelium Vitae)
Oh María,
aurora del mundo nuevo,
Madre de los vivientes,
a Ti confiamos la causa de la vida:
mira, Madre, el número inmenso
de niños a quienes se impide nacer,
de pobres a quienes se hace difícil vivir,
de hombres y mujeres víctimas
de violencia inhumana,
de ancianos y enfermos muertos
a causa de la indiferencia
o de una presunta piedad.
Haz que quienes creen en tu Hijo
sepan anunciar con firmeza y amor
a los hombres de nuestro tiempo
el Evangelio de la vida.
Alcánzales la gracia de acogerlo
como don siempre nuevo,
la alegría de celebrarlo con gratitud
durante toda su existencia
y la valentía de testimoniarlo
con solícita constancia, para construir,
junto con todos los hombres de buena voluntad,
la civilización de la verdad y del amor,
para alabanza y gloria de Dios Creador
y amante de la vida.

ORACIÓN PARA IMPLORAR FAVORES POR INTERCESIÓN DEL SIERVO DE DIOS EL PAPA JUAN PABLO II

Oh Trinidad Santa,
Te damos gracias por haber concedido a la Iglesia
al papa Juan Pablo II
y porque en él has reflejado la ternura de Tu paternidad,
la gloria de la cruz de Cristo
y el esplendor del Espíritu de amor.
El, confiando totalmente en tu infinita misericordia
y en la maternal intercesión de María,
nos ha mostrado una imagen viva de Jesús Buen Pastor,
indicándonos la santidad, alto grado de la vida cristiana ordinaria,
como camino para alcanzar la comunión eterna Contigo.
Concédenos, por su intercesión, y si es Tu voluntad,
el favor que imploramos,
con la esperanza de que sea pronto incluido
en el número de tus santos.

Amen.

Con aprobación eclesiástica.- CARD. CAMILLO RUINI, Vicario General de Su Santidad para la Diócesis de Roma

Oración del Papa Benedicto XVI

Señor Jesucristo,
Camino, Verdad y Vida,
rostro humano de Dios
y rostro divino del hombre,
enciende en nuestros corazones
el amor al Padre que está en el cielo
y la alegría de ser cristianos.

Ven a nuestro encuentro
y guía nuestros pasos
para seguirte y amarte
en la comunión de tu Iglesia,
celebrando y viviendo
el don de la Eucaristía,
cargando con nuestra cruz,
y urgidos por tu envío.

Danos siempre el fuego
de tu Santo Espíritu,
que ilumine nuestras mentes
y despierte entre nosotros
el deseo de contemplarte,
el amor a los hermanos,
sobre todo a los afligidos,
y el ardor por anunciarte
al inicio de este siglo.

Discípulos y misioneros tuyos,
queremos remar mar adentro,
para que nuestros pueblos
tengan en Ti vida abundante,
y con solidaridad construyan
la fraternidad y la paz.

Señor Jesús, ¡Ven y envíanos!

María, Madre de la Iglesia,
ruega por nosotros.
Amén.

BENEDICTUS PP. XVI, Oración para la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe

 
ORACIÓN DEL CATEQUISTA
Señor Jesús:
 
Aquí me tienes para servirte
y colocar a tus pies la labor en que estoy empeñado.
Tú me escogiste para ser catequista,
anunciador de tu Mensaje a los hermanos.
Me siento muy pequeño e ignorante,
soy a menudo inconstante,
pero sé que Tú me necesitas.
Gracias por confiar en mí, pequeño servidor tuyo.
Estoy pronto a cumplir esta hermosa tarea
con sencillez y modestia, amor y fe.
Quiero ser instrumento tuyo
para despertar en muchos hermanos:
cariño por tu persona,
confianza en tus promesas,
deseos de seguirte como discípulo.

Bendice día a día mis esfuerzos;
pon tus palabras en mis labios,
y haz que, en comunión con mis hermanos,
pueda colaborar en extender tu Reino.
 
María, tu que seguiste siempre con fidelidad
las huellas de tu Hijo,
guíanos por ese mismo camino.
Amén.
ASÍ TE HABLA DIOS

Si nadie te ama, mi alegría es amarte.

Si lloras, estoy deseando consolarte.

Si eres débil, te daré mi fuerza y energía.

Si nadie te necesita, yo te busco.

Si eres inútil, yo no puedo rescindir de ti.

Si estás vacío, mi plenitud te colmará.

Si tienes miedo, te llevo sobre mis espaldas.

Si quieres caminar, iré contigo.

Si me llamas, vengo siempre.

Si te pierdes, no duermo hasta encontrarte.

Si estás cansado, yo soy tu descanso.

Si pecas, soy tu perdón.

Si me hablas, trátame de tú.

Si me pides, soy don para ti.

Si me necesitas, te digo: “¡Aquí estoy!”

Si te resistes, no quiero que hagas nada sin amor.

Si estás a oscuras, soy lámpara para tus pasos.

Si tienes hambre, soy pan de vida para ti.

Si eres infiel, yo soy fiel.

Si quieres conversar, yo te escucho siempre.

Si me miras, verás la verdad de tu corazón.

Si estás en prisión, te voy a visitar y liberar.

Si quieres conversar, yo te escucho siempre.

Si te manchas o marchas, no quiero que salves las apariencias.

Si piensas que soy tu rival, no quiero quedar por encima de ti.

Si estás excluido, yo soy tu aliado.

Si eres silencio, mi palabra habitará en tu corazón

Si todos te olvidan, mis entrañas se estremecen recordándote.

Si has perdido el camino, recuerda que Jesús te ama.

 

 ( Hermanas de la Caridad o de Madre Teresa de Calcuta. Palabras que presiden la sala de estar de la Casa-Hogar (Madrid)

Respira en mí  (Oración de San Agustín al Espíritu Santo)

Respira en mí

Oh Espíritu Santo,

Para que mis pensamientos

Puedan ser todos santos.

Actúa en mí,

Oh Espíritu Santo,

Para que mi trabajo,

También pueda ser santo.

 

Atrae mi corazón,

Oh Espíritu Santo,

Para que solo ame,

Lo que es santo.

 

Fortaléceme,

Oh Espíritu Santo,

Para que defienda

Todo lo que es Santo.

 

Guárdame, pues,

Oh Espíritu Santo,

Para que yo siempre,

Pueda ser santo.

Oración por la vida, S.S. Juan Pablo II

Oh, María aurora del mundo nuevo. Madre de los vivientes a Ti confiamos la causa de la vida; mira, Madre, el número inmenso de niños a quienes se les impide nacer, de pobres a quienes se les hace difícil vivir, de hombres y mujeres víctimas de violencia inhumana, de ancianos y enfermos muertos a causa de la indiferencia o de una presunta piedad.
Haz que quienes creen en tu Hijo sepan anunciar con firmeza y amor a los hombres de nuestro tiempo, el Evangelio de la vida. Alcánzales la gracia de acogerlo como don siempre nuevo, la alegría de celebrarlo con gratitud durante toda su existencia y la valentía de testimoniarlo con solícita constancia, para construir, junto con todos los hombres de buena voluntad, la civilización de la verdad y del amor, para alabanza y gloria de Dios Creador y amante de la vida.

(Del Evangelio de la Vida, dado en Roma, junto a San Pedro, el 25 de marzo, solemnidad de la Anunciación del Señor, del año 1995.)